28 de enero de 2014
La materia aromática no es difícil porque procede de un razonamiento molecular racional y lógico. No es algo complicado, pero sí complejo, dada la gran cantidad de información importante que conviene asimilar cuando nos vemos confrontados a más de trescientos aceites esenciales.


En esta perspectiva orientada a la infancia, trabajaremos con una veintena de aceites esenciales imprescindibles para todos esos percances cotidianos que no requieran de la intervención de un médico.


Ante los resultados obtenidos, comprenderás que no puede haber nada más poderoso y eficaz en la naturaleza que las esencias de plantas aromáticas.

¿QUÉ DECIR DE LA TOXICIDAD?

En más de una ocasión, más de uno habrá oído: «¡Cuidado con los aceites esenciales! ¡No deben emplearse en niños! ¡Nunca en estado puro sobre la piel!»… Estos argumentos frecuentes demuestran ignorancia o desconocimiento sobre los aceites esenciales.

Los aceites esenciales (algunos, no todos) permiten intervenir sin tener que recurrir a los medicamentos, cuyas moléculas son eficaces (aunque no sistemáticamente), pero también conllevan efectos secundarios nada desdeñables tanto a corto como a largo plazo. Partiendo de esta premisa, cualquier alternativa natural bien merece tenerse en cuenta… y utilizarse!

Seamos transparentes y objetivos: nuestro arsenal terapéutico de aceites esenciales quedará reducido porque los niños no pueden beneficiarse de determinados extractos aromáticos demasiado delicados para su uso, pero nunca nos quedaremos escasos de propuestas para aliviar o curar a nuestros pequeños.

¿CÓMO SE UTILIZAN LOS ACEITES ESENCIALES?

En las manos de un aromaterapeuta profesional y para enfermedades graves, estas quintaesencias podrían administrarse por vía rectal (supositorios), por vía oral (cápsulas) o bajo otras formas galénicas, pero ese ámbito de aplicación queda reservado únicamente a profesionales expertos en la materia.

Las sinergias que aquí se proponen quedan aprobadas por sus efectos terapéuticos se aplicarán sobre el tejido cutáneo, directamente en la afección o bien en el órgano o la función que queramos aliviar.

Aplicar aceites esenciales en estado puro sobre la piel infantil es un caso poco frecuente; en general, se deben diluir en aceites vegetales vehiculares, que son complementos maravillosos de los aceites esenciales para facilitar su empleo con absoluta seguridad.

* Del libro «Aceites esenciales para curar las pupas» (Dominique Baudoux).

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