20 de enero de 2014

Rosa mosqueta o Rosa rubiginosa


Familiar cercana de nuestro escaramujo, la mosqueta florece en estado silvestre en todo el continente americano, pero principalmente en Chile o los Andes. Produce unos frutos de riqueza excepcional en vitamina C.

El aceite que se obtiene a partir de las semillas de sus bayas presenta una composición muy interesante porque contiene un 80% de ácidos grasos polinsaturados (divididos en un 44% de ácido linoleico y un 36% de ácido alfa-linolénico), comunes en los aceites de pescado e indispensables para la regeneración celular y la flexibilidad de las paredes celulares. Por otro lado, tras constatar mejoras considerables e inexplicables en cicatrices y quemaduras, los investigadores han encontrado en este fruto ácido transretinoico o retinol e incluso vitamina A ácida, una variedad extremadamente activa de la vitamina A. Sin embargo, este ácido de uso frecuente en dermatología para tratar problemas cutáneos como el acné, debe utilizarse con precaución porque provoca importantes reacciones alérgicas e irritaciones, no así con el complejo natural del aceite de rosa mosqueta de Chile, cuyos efectos son beneficiosos y carecen de aspectos negativos.

Al contrario de lo que sucede con muchos productos cosméticos, el aceite de rosa mosqueta de Chile no elimina los defectos superficialmente, sino que actúa en profundidad, aportando elementos indispensables para la piel.

COMPOSICIÓN

AGPI:                    Ácido linoleico – 44%
                              Ácido linolénico – 36%

AGMI:                  Ácido oleico – 15,9%

AGS:                     Ácido palmítico – 3,2%
                             Ácido esteárico – 0,8%

PROPIEDADES COSMÉTICAS


Su acción externa abarca numerosos problemas dermatológicos y normalmente con mucho éxito:

- Cicatrices (quemaduras accidentales, secuelas de operaciones quirúrgicas, cicatrices hipertrofiadas, hipercromáticas o retráctiles).
- Arrugas, envejecimiento prematuro y manchas de envejecimiento.
- Piel deshidratada, desvitalizada y reseca.
- Estrías.
- Quemaduras solares.
- Acné, cuperosis, eccema, psoriasis.
- Escaras.
- Alteraciones de los tejidos por radioterapia o cobaltoterapia.

Como penetra a la perfección en la piel, su uso diario en crema hidratante facial de día o noche o crema de manos, regenerará la piel con suavidad para rejuvenecerla e hidratarla.

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